Existe una fórmula básica. Y esta fórmula básica se repite constantemente, una y otra vez a sí misma, probando miles de combinaciones diferentes pero siempre conversando su esencia, el patrón primigenio original. Esto significa que todo se repite, tanto si nos dirigimos hacia lo infinitamente grande, como si nos dirigimos hacia lo infinitamente pequeño.

Por ejemplo, si tuviéramos la capacidad de volvernos extremadamente pequeños e introducirnos dentro de nuestro cuerpo, lo que veríamos sería exactamente lo mismo que vemos en el universo. Es decir, dentro de nuestro cuerpo existen planetas, planetoides, estrellas, soles, galaxias, constelaciones y sistemas. Cada uno de nosotros formamos universos. Es así que nuestro planeta tierra no es mas que una célula dentro de un cuerpo gigantesco, exactamente igual que una célula de nuestro cuerpo es un pequeño planeta dentro un gigantesco cuerpo, el nuestro. A este gigantesco cuerpo dentro del cual se haya nuestro planeta, nosotros le llamamos El principio único, y vosotros lo conocéis como Dios, aunque recibe muchos nombres, y es dentro de este cuerpo que nosotros somos, nos movemos y existimos. Todos nosotros formamos el cuerpo, somos el cuerpo y vivimos por y para el cuerpo.

Dentro de este inmenso cuerpo, al igual que en nuestro cuerpo, existen muchos tipos de células diferentes. Las más avanzadas y desarrolladas son las neuronas. En el cuerpo al que nosotros pertenecemos, llamamos a estas neuronas con el titulo de los hijos de creadores o los hijos de Dios, aunque reciben otros muchos nombres. Estas neuronas, a diferencia de otras células, tienen conocimiento absoluto de cualquier parte del cuerpo, aun la más pequeña y escondida zona no queda fuera del alcance de las neuronas (otras células sólo son consciente de una zona del cuerpo, por ejemplo podríamos decir que las células que habitan en el hígado no conocen la existencia de las células del corazón, etc, para ellas todo lo que existe es únicamente el hígado).

Nuestro pequeño universo, al cual nosotros llamamos con el nombre de Nebadon, está controlado y organizado por una neurona que recibe distintos nombres como Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz, el Mesías, el Cristo, o Miguel de Nebadon, entre otros. Recientemente en vuestra historia planetaria, esta neurona entro en contacto con Jesus de Nazareth, quien entonces pasó a llamarse Jesús el Cristo.

Nuestro planeta al igual que otros seis más, son células muy especiales que necesitan supervisión constante y para la que trabajan incansable numerosas huestes celestiales, es decir, otras células del universo de Nebadon e inclusiva otras de otros universos. Estos siete planetas dentro del cual se incluye aquel en el que nosotros actualmente vivimos, se vieron profundamente afectado por una terrible enfermedad que contrajo el cuerpo dentro del cual todos nosotros existimos. De todos ellos, cuatro consiguieron superar esta enfermedad pero aún queda los otros tres restantes. Esta enfermedad es en gran parte la causante de todos los males y desordenes que sufrís, vosotros la conocéis por el nombre de pecado o iniquidad, aunque en realidad se trata de una enfermedad tan real como las que vosotros experimentáis en vuestros cuerpos físicos; esta enfermedad es un virus, exactamente igual que las enfermedades que vuestros cuerpos sufren. Es tremendamente contagiosa y muy difícil de erradicar. Tiene una gran capacidad de adaptación y organización. No obstante, el virus se encuentra completamente aislado en estas 3 células, lo cual supone menos del 1% del cuerpo al cual nosotros todos pertenecemos y que nosotros conocemos con el nombre del Principio Único.

Cuando el alma encarna, la comunicación con el mundo antimateria/astral se interrumpe casi de forma instantánea. Esto ocurre debido a que existe una diferencia de frecuencias entre el mundo material y antimateria/astral imposible de salvaguardar. Mientras que en el mundo antimateria/astral las frecuencias son muy sutiles y elevadas, en el mundo material son muy densas y lentas. Existe un elemento en el cuerpo humano cuya finalidad es la de actuar de mediador y sincronizador de ambas frecuencias para que la comunicación pueda establecerse.

Llegará un día en que la humanidad podrá comunicarse con el mundo antimateria/astral a través de dispositivos tales como el teléfono, aunque para ese entonces la humanidad será muy diferente a como es ahora y probablemente ya no lo necesite. Este elemento del cuerpo humano es la glándula pineal. Un gran problema real es que la glándula pineal del ser humano se encuentra prácticamente atrofiada, no puede usarse y por ende el ser vive toda su vida con un desconocimiento escalofriante y abrumador respecto de la realidad antimateria/astral.

Aconteció hace mucho tiempo que el ser humano se encontraba sumido en su mas absoluta oscuridad, con su glándula pineal completamente atrofiada e inútil, cerca de perderse para siempre la esperanza de recuperar al ser humano. Fue entonces que se planificó una estrategia para intentar recuperar al ser humano del estado animal tan lamentable al que había caído. Se busco un clan entre los seres humanos cuyas características evolutivas sobresalían ligeramente del resto. Era más fuertes y vigorosos, más aptos para la caza, más inteligentes y solían vivir algo mas que la media general. Fue entonces que se desarrollaron unos ensayos genéticos en una pareja de los miembros del clan Adam. La prueba fue un gran éxito y la glándula pineal volvió a funcionar. En muy poco tiempo el ser humano experimentó un desarrollo espectacular en todos los niveles, cultural, artístico, científico, … surgieron grandes civilizaciones y la evolución del ser humano se aceleró de una forma asombrosa. Es así que el hombre ha evolucionado mucho más en los últimos 30 mil años de su existencia que en varios cientos de miles de años. Cuando la glándula pineal volvió a estar funcionando, se le ordenó expresamente a esta pareja del clan Adam que evitaran el contacto sexual con otros que no fueran de su propio clan, con el fin de preservar la genética y que la mezcla de clanes no influyera negativamente en el logro alcanzado. La mujer fue la primera en desobedecer, pues mantuvo relaciones con un hombre de un clan aledaño. Esto esta contado en vuestro libro sagrado, vosotros conocéis vagamente esta historia llena de símbolos como la historia de Adan y Eva. La mezcla racial trajo graves consecuencias pues la glándula pineal volvió a retroceder mucho, casi hasta volverse a perder por completo. Por si fuera poco, a este problema de debió de sumar otro más, aquellos clanes y familias que conservaron su glándula pineal completamente funcional comenzaron a sucumbir ante la enfermedad y virus ambición que se encuentra en el planeta y llegaron a enfermarse gravemente de energía cinabria, de deseo de poder y control. Esta energía cinabria funciona de forma similar a una mente colectiva, donde lo único que importa es el colectivo, no el individuo. Pronto estos clanes comenzaron a establecer pactos y secretos mediante los cuales juraban preservar el conocimiento del mundo antimateria entre ellos bajo cualquier medio necesario.

Al poco tiempo comenzaron a estallar guerras entre clanes al considerar a estos otros clanes como enemigos, algunos se aliaron entre si y finalmente, muy pocos individuos, por desgracia muy enfermos de ambición, llegaron a poseer glándulas pineales funcionales. El resto de la humanidad, aunque recibió cierta influencia beneficiosa de la mezcla, no tuvo la fuerza suficiente y sus glándulas pineales solo funcionan en condiciones muy especiales y de forma muy esporádica, especialmente cuando aún son niños pequeños. Estos grupos son los que actualmente y de forma literal, controlan todos los asuntos que gobiernan la humanidad. No hay lugar donde ellos no hayan llegado o que haya escapado de su control. Mucho de lo que coméis, respiráis o bebéis se encuentra artificialmente adulterado con el único fin de asegurar que la más mínima posibilidad de que alguien pueda desarrollar su glándula pineal sea inexistente. Hoy día, cualquier niño que llega a edad de ~6 años, tiene su glándula pineal totalmente atrofiada, en parte por los problemas heredados por la mezcla racial y reforzado por los alimentos adulterados que ingirió durante su corta vida.